domingo, febrero 05, 2012

Down in the Dark

Accompanying a Colombian Miner on His First Trip Underground Since an Accident Killed His Brother. By Lorenzo Morales and Anna-Katrina Gravgaard.
Under a small icon of Jesus, surrounded by his seven children, Floresmiro Olaya gulps down a breakfast of potato broth and hot chocolate. He’s going back to work today, barely six weeks after a coal mine explosion high up in the Andes mountains of Colombia killed his brother and four friends and left him the lone survivor. When she heard about the accident, Floresmiro’s then-pregnant wife, Estelle, went into shock and gave birth prematurely. The infant, who has not yet been named, is lying on a blanket on his parents’ bed. He lets out a wail. Floresmiro’s oldest child, Michael, picks him up. The father watches.

“The first thing I did when I woke up this morning was to ask God to protect me,” he tells us.
Floresmiro is a jovial 34-year-old, nearly six feet tall, with round, freckled cheeks. Today he’s dressed in grey overalls, jeans jacket, and yellow rubber boots with newspapers wrapped around his feet instead of socks. All the miners wear newspapers around their feet, which they change during lunch break, to keep their feet dry. As we walk out into the cold, misty spring morning, he talks about the accident at the La Escondida mine near the small town of Sutatausa in Cundinamarca district. With every day that passes he remembers new details about the February tragedy.

Floresmiro was halfway down the mine when the blast occurred and the impact threw him clear of the mineshaft. Mine inspectors later said that the explosion was caused by accumulated gases. The molehill-like mine, one of several illegal mines that pockmark the Peñas del Boquerón mountainside, lacked proper ventilation, collapse shelters, and other safety precautions. Floresmiro says it had never been inspected before the accident.

After the explosion blocked the entrance to the mine, locals heard a bell ringing inside, the same one that miners use to signal that the coal cart is loaded and ready to be pulled up the mine shaft. There were survivors down there. Floresmiro imagines it was his brother pulling the string. He imagines him surrounded by dead comrades, slowly suffocating in the darkness.

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Janne Teller: la indignación suprema

Hay más indignados en las páginas de la literatura que en las calles de Wall Street. Janne Teller nos presenta a un niño cuya indignación asustó a los adultos. Por Lorenzo Morales.

Un buen día Pierre Anthon dejó la escuela y se subió a la rama de un ciruelo a gritar que la vida no tiene sentido. Su pataleos de existencialista silvestre cambiaron la vida de sus compañeros de escuela y la de su pueblo, como quizás nadie pudo anticipar. Si Anthon no fuera el personaje de una novela, hubiera quizás bajado del ciruelo para unirse al plantón global de indignados con el estado de las cosas en nuestro mundo.

“Me gusta mucho que la gente se este revelando contra el sistema político y económico. Quisiera que tuvieran una agenda mas clara de como quieren cambiar las cosas.”, dijo Janne Teller, la autora danesa de “Nada”, la novela que protagoniza Pierre Anthon. “Pero creo que hay mucha valentía cuando se es capaz de pasar del descontento a la acción”.

“Nada” es una especie de fábula filosófica escrita con la inocencia y la crueldad de sus personajes: un grupo de niños dispuestos a sacrificar más de lo que esperan para demostrarse a sí mismos que la vida sí tiene gracia. “Creo que los jóvenes entienden mejor el mensaje del libro que los viejos”, dijo Teller horas antes de abordar un avión en Nueva York que la traería a Cartagena. “A los mayores les cuestiona muchas cosas que dan por sentadas, lo cual es incómodo”.

Esa incomodidad adulta hizo que en Noruega la prohibieron, en Francia la censuraran  la librerías y en Alemania la sacaran del currículo. “Es muy raro que en Europa se haya prohibido un libro por sus ideas y no por un lenguaje grotesco o explícito”, dice Teller.
Los niños de “Nada” no dicen groserías ni insultan a sus padres. Sólo tratan de “crear significado” a través de una pila de objetos que recogen a lo largo de la novela: unas sandalias verdes, un cristo roto, un perro abandonado, el rastro de una inocencia perdida. “Vivimos en un sistema inhumano y basado en la competencia”, dice Teller quien trabajó en resolución de conflictos con Naciones Unidas antes de entregarse a la literatura. “Lo único que importa es ser mas rico, mas rápido o mas sobresaliente.”

Y si Teller fuera uno de esos niños en busca de significado, ¿qué agregaría ella a su pila de significado? Sin pensar responde: “Nada, justamente”.
 
Publicado en Hay para Contar, diario oficial del Hay Festival de Cartagena 2012.

miércoles, enero 11, 2012

El mundo se seguirá cocinando a fuego lento

Los países desarrollados evadieron un compromiso para reducir sus emisiones de gases invernadero y mitigar el cambio climático. Quizás lo hagan dentro en una década, dijeron. Por Lorenzo Morales, enviado especial de SEMANA a Durban.

Lunes 12 Diciembre 2011
Tres millones de damnificados y 500 mil familias que tendrán que ser reubicadas es hasta ahora el áspero balance que han dejado las tres olas invernales que han azotado a Colombia en un año. La gente trata de navegar entre el desastre y el Gobierno pone parches aquí y allá. La tragedia devela cuán vulnerable es Colombia a un clima más extremo.

Tragedias similares se repiten en otros países. Pese a los gigantescos daños a los que está expuesto el planeta, este domingo en la mañana se sellaron en Durban (Sudáfrica) las conversaciones en las que los países del mundo ofrecieron avances mínimos para un acuerdo global para reducir las emisiones de carbono, principales causantes del cambio climático.

La “plataforma de Durban”, como fue bautizado el acuerdo de dos páginas, surge después de dos semanas de amodorradas conversaciones y una frenética jornada final que se prolongó hasta la mañana del domingo.

China, el principal emisor de gases, e India accedieron a hacer parte de las conversaciones que el próximo año darían forma a un nuevo acuerdo que obligaría a todos los países del mundo, por primera vez, a mermar sus emisiones. Estados Unidos, el segundo emisor de gases de efecto invernadero en el mundo y uno de los más renuentes a hacer parte de un acuerdo obligante, acogió la nueva “hoja de ruta” propuesta por la Unión Europea que debe ser ratificada en 2015 y prevé la entrada en vigencia de nuevas metas en 2020.

El acuerdo alcanzado a última hora salvó la cara tras dos años de conversaciones fracasadas en Cancún y Copenhague que anticipaban que en Durban se sellaría el colapso de las negociaciones al no alcanzar acuerdo alguno. Sin embargo, los pactos logrados siguen siendo declaraciones de buena voluntad -en un lenguaje laxo que permite reinterpretaciones- y que posponen las acciones concretas por varios años, pese a que la ciencia ha reportado que la reducción de gases de efecto invernadero no da espera si se quiere evitar un punto de no retorno climático.

“No podemos seguir reuniéndonos todos los años para llegar a acuerdos que se quedan cortos para responder a lo que la ciencia, y no la política, nos está exigiendo”, dijo Ruth Davis, asesor político de la organización no gubernamental Greenpeace del Reino Unido.


Los vaqueros del carbono

Una iniciativa global para frenar la deforestación y contener el cambio climático está abriendo la puerta a la especulación y al despojo de tierras. Los países amazónicos, incluido Colombia, están en riesgo. Por Lorenzo Morales, enviado especial de SEMANA a Durban.
Sábado 3 Diciembre 2011
La deforestación representa el 20 por ciento de las emisiones globales de CO2 a la atmósfera, por lo que la conservación de los bosques es una prioridad para contener el cambio climático. Un mecanismo conocido como Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación (Redd) ha estado en el corazón de las negociaciones de Naciones Unidas esta semana en Sudáfrica y su fórmula es simple: los países ricos pagarán a quien preserve o restituya bosques, compensando así su responsabilidad en la emisión de gases nocivos a la atmósfera.

Este mecanismo tiene un doble interés para Colombia. Por un lado, el país alberga aún una importante porción de bosque natural (58 millones de hectáreas) pero, por el otro, la deforestación avanza a pasos de gigante. Desde 2005, el país destruye, en promedio, 238.000 hectáreas de bosque natural al año, según reveló esta semana el  Programa de Monitoreo de Deforestación del Ideam. Esto equivale a perder 27 hectáreas cada hora. "La deforestación sigue creciendo y requiere de toda una batería de acciones urgentes para controlarla", reconoció su director, Ricardo Lozano.

Entre esa batería de acciones está un fondo de 3,4 millones de dólares que puso el Banco Mundial para financiar proyectos Redd en el país y que tiene a empresas, bancos privados y organizaciones ambientalistas haciendo fila desde ya. La inminencia de un potencial mercado de miles de millones de dólares en bonos de carbono ha despertado un repentino interés pese a que no se ha establecido cómo monitorear la efectiva conservación de las selvas y menos aún cómo medir cuánto carbono captura, por ejemplo, una hectárea de selva chocoana. Dicho corto, nadie sabe cómo traducir en moneda el proteger esa exuberante vegetación.

 "La expectativa de un mercado de carbono ha distorsionado los objetivos de Redd, entre los que está apoyar a las comunidades que viven en los bosques y dependen de ellos", dijo Nils Ranum, investigador de Rainforest Foundation de Noruega, quien considera que el repentino aumento del valor de un pedazo de selva tropical está desencadenando conflictos por la tenencia de esas tierras.

Durban, la última carta.



La emisiones de gases a la atmósfera alcanzaron un nuevo pico y el clima del planeta parece ya no tener arreglo. ¿Podrá el mundo rescatar la única herramienta que obliga a reducir la huella de carbono? Por Lorenzo Morales, enviado especial de SEMANA a Durban.
Martes 29 Noviembre 2011

Este martes empieza la conferencia más trascendental sobre el cambio climático desde que se aprobó el Protocolo de Kyoto en 1997, la única herramienta internacional con la que cuenta el mundo para exigirles a los países desarrollados reducir la emisión de gases nocivos a la atmósfera y cuyo mandato termina en unos meses.
En Kyoto, los países se impusieron una meta ambiciosa pero urgente: cortar en 5,2 por ciento la emisión de gases que calientan la atmósfera (entre ellos el CO2), cuyos múltiples efectos se resumen en uno solo: calentamiento global. En un hecho histórico en un foro mundial, aceptaron ser evaluados y sancionados en caso de incumplir sus metas.

El próximo año, estos países tendrán que pasar al tablero y ya se anticipa que varios de ellos, como Canadá, se rajarán en la tarea y otros, como Japón, pasarán raspando. Desde ya algunos, incluido Rusia, han anunciado que no tienen interés en extender las metas después de 2012, menos cuando los grandes contaminadores como Estados Unidos -que nunca ratificó el protocolo- o India y China, sin obligación de reducir emisiones, miran tranquilos desde lo alto de sus humeantes chimeneas.

Mientras las rivalidades políticas y la competencia económica bloquean cualquier avance, el planeta sigue sometido a un estrés sin precedentes. El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), el órgano científico con mayor credibilidad en el tema, advirtió la semana pasada sobre la alta probabilidad de que las temperaturas extremas aumenten en cerca de 3 grados para mediados de este siglo. La cifra disparó las alarmas: los científicos prevén que un aumento superior a 2 grados será como empujar la primera ficha de un dominó impredecible.

"Es claro que la Convención de Cambio Climático fracasó, aunque nadie quiera reconocerlo", dijo a SEMANA el exministro de Medio Ambiente, Manuel Rodríguez Becerra, quien ha participado en varias negociaciones. "El objetivo central era frenar las emisiones de gases y eso ya no se logró".

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sábado, noviembre 12, 2011

Students demonstrate in Colombia

 











Tens of thousands of Colombian students have joined demonstrations across the country against government plans for educational reform. FSRN’s Lorenzo Morales reports from Bogotá.



The students claim the reforms amount to partial privatization of public universities and will make education too expensive for the majority. They also want a voice in any reform process.

“We believe education shouldn’t be a commodity you can trade, but a right the government must guarantee to the people”.

This student was of the 150,000 who gathered at the Plaza de Bolivar, near the Congress and Presidential house in the capital. Video posted on YouTube by citizen journalist pacocoltv.

On Thursday, president Juan Manuel Santos offered to withdraw the proposals if students call off a month-long strike and return to classes, but the offer had little effect. Demonstrations have been growing in number and intensity since last April, when the government first announced reforms. Lorenzo Morales, FSRN, Bogotá.

jueves, octubre 13, 2011

The Mysterious Death of Father José Reinel Restrepo

The killing of a priest who spoke out against an open-pit gold mine project by a Canadian company is spraying unrest in the community.

Foreign direct investment (FDI) is pouring into Colombia. In the last six months FDI was $7 billion—equivalent to 91.4 percent more than in the same period last year, according to new figures released by the Central Bank. Most of the money (64 percent) is going to oil and mining exploitation.

Despite the unprecedented possibilities of development and the promises of a better life for the communities located in coal, gold or copper areas or places with millions of barrels of oil and gas, the sudden arrival of new and powerful actors has generated unrest, distrust and fear.

This is the case of Marmato, a small village in the department of Caldas located on top of a “Montaña de Oro,” or Gold Mountain. Home of indigenous, Afro and mestizo artisanal miners for centuries, the recent arrival of the Canadian company Medoro Resources (it merged in July with Gran Colombia Gold) has prompted social conflict. Medoro has been buying land and mining titles for a plan to develop large-scale, open-pit gold projects to extract its estimated 9.8 million ounces of gold and 59 million ounces of silver.

For this, the company needs the town and its 1,200 people to relocate—something that a good part of the community opposes. However, the company is already building a new and fully equipped town a few miles away. Some in Marmato see it as a statement of the company taking the relocation for granted.

Among those who oppose relocation was Father José Reinel Restrepo, the 36-year-old pastor of Marmato’s Catholic parish. Father Reinel was an eloquent leader who visited Bogotá, together with municipal leaders, to speak out about the community unease and advocate against the displacement of the town.

A week later, early last month, Father Restrepo was killed. His body was found, without any identification, next to his motorcycle. He had been travelling between Guática and Belén de Umbría in the Colombian coffee region. As of today, the murderers have not been identified nor has a motive for Father Restrepo’s killing been determined, according to police.

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viernes, agosto 12, 2011

El oro verde de las selvas de Colombia


¿Quién quiere prometer amor puro y eterno con una argolla hecha de un oro que ha causado explotación, severo daño ambiental e incluso violencia?

Por: Lorenzo Morales
Especial para BBC Mundo, Colombia

Para los pocos que se hacen esta pregunta, Américo Mosquera, un minero de oro artesanal que vive en la selva tropical de Chocó, al noroeste de Colombia, tiene una inusual respuesta.
Su pequeña mina está en medio de la selva, a unos 10 kilómetros de Tadó, uno de los principales poblados mineros de esta zona. Para llegar a la mina de Américo hay que recorrer trochas estrechas en medio de una vegetación abundante y caminar entre riachuelos de aguas cristalinas, rodeado de aves de cantos exóticos y plumajes coloridos.

Una cicatriz que se cierra

"Si esta mina no fuera trabajada artesanalmente sino con maquinaria esto seria totalmente horrible", dice Américo, mientras escarba entre el barro rojizo de su mina, en el corazón de una de las regiones más biodiversas del planeta.

Américo, de 53 años, apila la tierra que remueve de su mina en terrazas donde las plantas crecen de nuevo. Así, las zonas que ya han sido explotadas vuelven a cubrirse de vegetación, como una cicatriz que poco a poco se va cerrando. Para separar el oro de las impurezas, este minero de brazos fornidos, usa un jugo viscoso que extrae de las hojas del árbol de balso.
Siga leyendo el reportaje en BBC Mundo haciendo click aquí.

martes, agosto 02, 2011

Un año de Santos y su cruzada anti-corrupción

Por Lorenzo Morales

Uno de los hechos más notables del primer año del gobierno del presidente colombiano Juan Manuel Santos ha sido su impetuoso interés por destapar escándalos de corrupción en las oficinas del Estado. En poco tiempo, Santos—quien fue inaugurado el 7 de agosto del 2010—ha desenmascarado multi-millonarios desfalcos a las arcas públicas y ha puesto en evidencia sofisticadas redes de fraude que involucran a empresas privadas con altos funcionarios del gobierno, ex-funcionarios y mandatarios locales.

Para demostrar que esta batalla está muy arriba en la lista de sus prioridades, Santos ha salido a los medios en tono solemne a anunciar operaciones anti-corrupción de gran calado. Los anuncios se han vuelto tan frecuentes que a la prensa le queda poco tiempo para asimilar un caso cuando ya sus titulares apuntan hacia otro nuevo.

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sábado, junio 25, 2011

La deshonra de La Colina


En los años sesenta, un grupo de artistas osó sacudir a la mojigata Bogotá. Por primera vez, artistas homosexuales se convirtieron en los grandes anfitriones de una tertulia que parecía no tener fin.
Por: Lorenzo Morales


En una foto en blanco y negro un grupo de personas le practica una cesárea a Ilva Rash, primera esposa de Alejandro Obregón. Armando Villegas sostiene al neonato por los pies, al tiempo que Eduardo Ramírez Villamizar y Enrique Grau trincan a la madre mientras le hacen una falsa sutura (foto 1). En otra foto, trece amigos, entre ellos Rafael Moure, Edgar Negret, Germán Vargas, Enrique Grau y Hernán Díaz recrean La última cena. En el centro no está Cristo, sino el librero catalán Luis Vicens, las manos extendidas sobre una mesa donde no hay pan ni vino sino ron y Coca-Cola.

Estas imágenes son retazos del álbum de uno de los círculos de artistas e intelectuales más influyente y polémico de la segunda mitad del siglo XX en Colombia. Algunas de estas fueron tomadas entre los años sesenta y setenta, en los apartamentos de Enrique Grau, Hernán Díaz y Eduardo Ramírez Villamizar, por entonces no solo pioneros de un nuevo lenguaje en el arte sino también de un barrio en decadencia en las faldas de los cerros de Bogotá.

“Fue una cuadra premonitoria”, dice Guillermo Angulo refiriéndose al escaso tramo de la calle 26 entre carreras Quinta y Cuarta, en el barrio Independencia, donde en una hilera de apenas cinco edificios diseñados en serie por el suizo Paul Studer vivieron, al tiempo, la escultora Beatriz Daza, el arquitecto Rogelio Salmona, el crítico Hernando Valencia Goelkel, el fotógrafo Hernán Díaz y el pintor Enrique Grau.

Estos dos últimos convirtieron rápidamente sus apartamentos en el epicentro de fiestas de cuatro pisos y puertas abiertas donde la única regla era gozar sin límites y sin prejuicios. Igual sonaba un porro o una cumbia que The Beatles o Puccini y las carcajadas retumbaban, estremeciendo los barrios más mozos y más planos. A las fiestas llegaba la bailarina Delia Zapata (a veces con su tropa), el director de teatro Enrique Buenaventura, la cantante Leonor González Mina, los poetas Eduardo Cote Lamus y Amilkar-U, la actriz Betty Rolando, la osada modelo Dora Franco y una lista de nombres ilustres tan larga que solo citándolos se llenaría esta página.

La curiosidad de quienes no frecuentaban esos festines daba pie para rumores escandalosos de que allí se vivía una débauche permanente. A oídas era fácil tener esa impresión, pues las veladas empezaban en la tarde y terminaban en la madrugada con hombres y mujeres disfrazados, caras pintorreteadas y, casi siempre, con un tufo insecticida. Un día aparecía, de pronto, Hernán Diaz envuelto en una sábana declamando como si fuera Berta Singerman, al otro Grau disfrazado con sombrero, plumas y delineador en los ojos haciendo un performance destemplado de Renata Tebaldi, su soprano favorita. Otra vez, asegura una de sus amigas, hasta un tapete le sirvió de capa.

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(Foto: Fernando Botero por Hernán Díaz)

miércoles, junio 15, 2011

New York's Latino Evangelicals Consider the Presidential Candidates

Sunday, February 03, 2008



New York, NY –The rhetoric about illegal immigration among Republican presidential candidates is eroding Latino support for the GOP, even among conservative Latino Christians. As part of the occasional series "Feet in Two Worlds", Lorenzo Morales, a reporter with El Diario/La Prensa, reports on New York's more than 50-thousand registered Latino Evangelical voters and the impact they could have on this year's presidential contest.

Feet in Two Worlds is a project of the Center for New York City Affairs at The New School, linking public radio and ethnic media, and reporting on New York's immigrant communities.

A veces me da nostalgia esa época correteando por esa ciudad de locos. Un bonito antídoto es repasar esos momentos con estos sonidos.