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sábado, junio 25, 2011

La deshonra de La Colina


En los años sesenta, un grupo de artistas osó sacudir a la mojigata Bogotá. Por primera vez, artistas homosexuales se convirtieron en los grandes anfitriones de una tertulia que parecía no tener fin.
Por: Lorenzo Morales


En una foto en blanco y negro un grupo de personas le practica una cesárea a Ilva Rash, primera esposa de Alejandro Obregón. Armando Villegas sostiene al neonato por los pies, al tiempo que Eduardo Ramírez Villamizar y Enrique Grau trincan a la madre mientras le hacen una falsa sutura (foto 1). En otra foto, trece amigos, entre ellos Rafael Moure, Edgar Negret, Germán Vargas, Enrique Grau y Hernán Díaz recrean La última cena. En el centro no está Cristo, sino el librero catalán Luis Vicens, las manos extendidas sobre una mesa donde no hay pan ni vino sino ron y Coca-Cola.

Estas imágenes son retazos del álbum de uno de los círculos de artistas e intelectuales más influyente y polémico de la segunda mitad del siglo XX en Colombia. Algunas de estas fueron tomadas entre los años sesenta y setenta, en los apartamentos de Enrique Grau, Hernán Díaz y Eduardo Ramírez Villamizar, por entonces no solo pioneros de un nuevo lenguaje en el arte sino también de un barrio en decadencia en las faldas de los cerros de Bogotá.

“Fue una cuadra premonitoria”, dice Guillermo Angulo refiriéndose al escaso tramo de la calle 26 entre carreras Quinta y Cuarta, en el barrio Independencia, donde en una hilera de apenas cinco edificios diseñados en serie por el suizo Paul Studer vivieron, al tiempo, la escultora Beatriz Daza, el arquitecto Rogelio Salmona, el crítico Hernando Valencia Goelkel, el fotógrafo Hernán Díaz y el pintor Enrique Grau.

Estos dos últimos convirtieron rápidamente sus apartamentos en el epicentro de fiestas de cuatro pisos y puertas abiertas donde la única regla era gozar sin límites y sin prejuicios. Igual sonaba un porro o una cumbia que The Beatles o Puccini y las carcajadas retumbaban, estremeciendo los barrios más mozos y más planos. A las fiestas llegaba la bailarina Delia Zapata (a veces con su tropa), el director de teatro Enrique Buenaventura, la cantante Leonor González Mina, los poetas Eduardo Cote Lamus y Amilkar-U, la actriz Betty Rolando, la osada modelo Dora Franco y una lista de nombres ilustres tan larga que solo citándolos se llenaría esta página.

La curiosidad de quienes no frecuentaban esos festines daba pie para rumores escandalosos de que allí se vivía una débauche permanente. A oídas era fácil tener esa impresión, pues las veladas empezaban en la tarde y terminaban en la madrugada con hombres y mujeres disfrazados, caras pintorreteadas y, casi siempre, con un tufo insecticida. Un día aparecía, de pronto, Hernán Diaz envuelto en una sábana declamando como si fuera Berta Singerman, al otro Grau disfrazado con sombrero, plumas y delineador en los ojos haciendo un performance destemplado de Renata Tebaldi, su soprano favorita. Otra vez, asegura una de sus amigas, hasta un tapete le sirvió de capa.

Siga leyendo el artículo en la revista Arcadia, haciendo click aquí.

(Foto: Fernando Botero por Hernán Díaz)

miércoles, septiembre 30, 2009

Humedales: ¿zonas de conservación o 'green' de golf?

Ambientalistas se oponen a convertir lo poco que queda de los humedales de Bogotá en campos públicos de golf. Por Lorenzo Morales, editor de Semana.com

Los humedales de la ciudad, la mayoría de ellos en estado crítico, podrían habilitarse para crear campos de golf abiertos al público, según una propuesta del concejal Carlos Orlando Ferreira.

Ferreira, del partido Cambio Radical, presentó los diseños tentativos de lo que serían los campos en los humedales de Jaboque y Torca en el occidente, así como en el extenso parque Entrenubes al sur de la capital.

Ferreira cree que el aprovechamiento comercial y lúdico de los humedales, y en particular a través del golf, puede salvarle la vida a uno de los ecosistemas más degradados de la ciudad. De paso, dice Ferreira, es una manera de 'des-elitizar' un deporte que hoy está casi totalmente reservado a accionistas de clubes privados que se pueden dar el lujo de dedicar grandes extensiones de tierra ociosa a ejercitar su hobby.

“La idea es masificar este deporte y llevarlo a que a todas personas especialmente los niños y niñas de estratos 0, 1 y 2 lo practiquen, con el objeto de brindar otras opciones de recreación”, dijo el concejal.

Ferreira considera que además de proteger el ecosistema, los campos de golf generan empleo con “caddys” (generalmente niños de origen humilde que le cargan los pesados palos y las bolas a los golfistas, o les ayudan a subirlos a los carros eléctricos), instructores, y personal técnico.

Los campos de golf serían creados mediante la figura de la cesión pública o a través de convenios entre los urbanizadores y el gobierno distrital, según la propuesta que cuenta con el apoyo de la bancada de concejales de Cambio Radical, el partido que orienta Germán Vargas Lleras.

Sin embargo, a muchos ambientalistas la idea les parece un adefesio. “Convertir los humedales en canchas de golf es retroceder diez años en la discusión de qué hacer con estos ecosistemas”, dijo a Semana.com, Germán Galindo ex gerente ambiental de la Empresa de Acueducto de Bogotá y asesor de la Fundación La Conejera, la cual tiene uno de lo modelos más exitosos de recuperación de un humedal en Suba.

Siga leyendo el artículo en Semana.com haciendo clic aquí.

lunes, septiembre 07, 2009

ENTREVISTA: "Quienes se benefician del sistema deben pagar por él"

Thierry Lansier, experto en sistemas urbanos de transporte, habló con Semana sobre la integración del transporte público en las grandes ciudades, el dilema entre Transmilenio o metro y las opciones para financiar este último. Por Lorenzo Morales, editor de Semana.com

Thierry Lansier viaja por todo el mundo para asesorar a gobiernos en el desarrollo de soluciones de transporte masivo. También para aprender de lo que está pasando en esta materia fuera de Francia.

Lansier, es director de Cooperación Internacional de RATP, la empresa parisina que maneja el metro. Hoy, fuera de Francia, manejan la nueva línea de metro que conectará a Johannesburgo con Pretoria y que estará lista para el Mundial de fútbol de Sudáfrica, y otras líneas en Italia, China y Argelia, entre otros países.

Lansier, quien estuvo en Bogotá invitado por el proyecto Bogotá cómo Vamos, habló con Semana.com sobre las posibilidades de financiación que tiene el metro de Bogotá, la integración de distintos sistemas en una urbe contemporánea, y sobre el dilema entre Transmilenio o metro.

¿Qué opina de la discusión en Bogotá sobre sí hacer metro o continuar expandiendo Transmilenio?

Yo pienso que ambos sistemas no compiten entre sí. En una ciudad como Bogotá de 8 millones habitantes hay una necesidad de construir una red de tráfico pesado como el metro. En París, por ejemplo, ya teníamos una red muy densa de metro. En 1970 vimos que podíamos también crear un tren de cercanías (RER) sin que esto disminuyera el tráfico del metro. Al contrario, el RER atrajo nuevos clientes a la red de transporte público y en particular al metro.

Por eso creo que ambos sistemas son complementarios y no competitivos. Bogotá, así Transmilenio sea el mejor sistema de buses del mundo -como quizás lo sea- el sistema esta llegando al tope de su capacidad y es necesario pasar al nivel siguiente.

¿Es posible construir ese tipo de redes pesadas como el metro o un tren de cercanías en una ciudad que ya está densamente desarrollada?

Un sistema subterráneo genera menos traumatismos a la ciudad que si se hacen trabajos a cielo abierto. En Paris actualmente se siguen haciendo trabajos para nuevas lineas de metro, incluso en zonas muy densas. En París tenemos 19 líneas en renovación actualmente, algunas en superficie y otras bajo tierra, y se seguirán haciendo.

¿Cómo funciona el sistema integrado en París?


El pasajero, con un mismo tiquete, puede usar cualquiera de los medios disponibles y por eso tiene la sensación de que hay un sólo sistema. En realidad este sistema está compuesto de múltiples operadores como la RATP (metro), SNCF (trenes), y además hay casi 80 operadores aprobados de bus agremadios en una asociación. Repito, para el pasajero, no hay diferencia visible.

Hay una autoridad superior de transporte que fija las tarifas, define las reglas de uso, que define el número de líneas y el tipo de líneas que es necesario desarrollar y las asigna a los diferentes operadores según las necesidades.

Siga leyendo la entrevista en Semana.com

viernes, mayo 29, 2009

Megaproyecto en Bogotá enfrenta a vecinos

Varios habitantes del norte de Bogotá están furiosos porque se enteraron, de la noche a la mañana, que en su barrio se planea un gran proyecto de renovación urbana, que incluso contempla la expropiación. Los defensores dicen que mejorará el sector. Por Lorenzo Morales, editor de Semana.com.

Un nuevo proyecto urbanístico tiene nerviosos a los residentes del barrio El Lago de Bogotá quienes consideran que la Administración Distrital está a punto de aprobar un plan hecho a sus espaldas y que lesiona sus intereses.

El mega proyecto conocido como Proscenio incluye la construcción de un gran complejo urbanístico de 250.000 metros cuadrados en tres manzanas que van de la calle 85 a la calle 87 (parque El Virrey) entre carrera 15 y 13, un sector residencial, donde las familias tradicionales que habitaban allí han venido siendo reemplazadas por consultorios y oficinas, e incluso a donde se han colado algunos burdeles.

El megaproyecto en el que participan importantes constructoras prevé la construcción de oficinas, locales comerciales, parqueaderos, vivienda y un centro cultural que tendrán un valor comercial proyectado de 570.000 millones de pesos, de acuerdo con el plan presentado a Planeación Distrital. El plan incluye torres de edificios que alcanzan hasta 19 pisos, donde hoy la mayor altura de las viejas edificaciones no supera los seis pisos.

El proyecto ha sido presentado a Planeación Nacional para su aprobación como uno de renovación urbana de “interés cultural” y sólo falta el visto bueno de la Alcaldía.

“Estamos a nada de la firma del Alcalde pero naturalmente está en un momento álgido”, dijo a Semana.com Maria Isabel Murillo, más conocida como ‘Misi’ la reconocida productora de musicales navideños e infantiles y quien lidera el proyecto.

Según los promotores del proyecto Proscenio, se trata de una obra de renovación que cambiaría la cara de un sector en declive. El proyecto contempla, entre otros, plazas, un callejón peatonal al estilo de la Zona T, y un inmenso teatro y escuela de artes escénicas dirigida por ‘Misi’.

“No estamos en contra del desarrollo del sector, pero queremos que nos tengan en cuenta en el proyecto”, dijo a Semana.com, Ricardo Ruiz, un oftalmólogo que lleva más de veinte años con un consultorio en la zona y quien asistió el miércoles pasado, junto con otros cincuenta vecinos del sector a una reunión para definir cual va a ser su respuesta y conocer sus derechos.

La preocupación de los residentes del sector es que mientras los promotores llevan siete años cocinando el proyecto, diseñándolo, y sobre todo, comprando lotes, oficinas, casas y apartamentos, ahora destapan sus cartas y los vecinos, cogidos por sorpresa, sólo tienen 15 días para presentar comentarios y reclamos.

+Lea la historia completa en Semana.com haciendo click aquí

sábado, marzo 28, 2009

Carrera séptima: de Calle Real a caos total

¿Podrá una de las avenidas con mayor congestión y contaminación convertirse en un modelo integrado de transporte público digno y eficiente? Por Lorenzo Morales, editor de Semana.com.

El Distrito busca desesperadamente mostrar avances en la movilidad de la capital colombiana y para ello quiere que las empresas de transporte público que circulan por la carrera séptima inicien un plan de reestructuración de rutas y servicio por esta emblemática y hoy caótica avenida del oriente de Bogotá.

De acuerdo con la última medición que hizo la Secretaría de Movilidad para evaluar los efectos del Pico y Placa extendido, la carrera Séptima, antes conocida como la Calle Real por su importancia, fue, junto a la avenida Boyacá, la única vía cuyos indices de movilidad empeoraron. Según la medición, la velocidad promedio se redujo en 8 por ciento, mientras en otras vías hubo aumento hasta de un 30 por ciento.

Hoy el promedio de velocidad de la carrera séptima es de 13,6 kilómetros por hora, de acuerdo con una medición no científica hecha por el representante Simón Gaviria mientras que en 2007 era de 18,2 por ciento, de acuerdo con las cifras del Observatorio de Movilidad de Bogotá.

¿A qué le apuesta la Alcaldía de Samuel Moreno para salvar este neurálgico corredor vial que conecta el sur con el norte en un tramo de veinte kilómetros y sobre el cual se mueven a diario cerca de 20.000 pasajeros?

“Se trata de un operativo de concertación como nunca se ha visto en esta ciudad y el primer laboratorio para luego expandirlo a otras vías”, dijo a Semana.com el Sub Secretario de Movilidad, Carlos José Herrera, quien ha estado a cargo de las conversaciones con las 41 empresas de buses que circulan por la carrera séptima.

El primer objetivo del plan es sacar de la vía cerca de 1.500 buses, busetas y colectivos de los 5.800 que hoy circulan por esta avenida y reducir las cerca de 170 rutas que usan esta vía.

“Vamos a crear un nuevo modelo de transporte por esa avenida, sin acabar con las empresas”, dijo Marco Tulio Gutiérrez, presidente de Conaltur, el gremio de los transportadores de servicio público de la ciudad y su vocero en los diálogos con el Distrito.

> Vea el resto de la historia en Semana.com haciendo click aquí

miércoles, enero 21, 2009

Desaparecidos en Bogotá, muertos en combate en Boyacá

En septiembre pasado desaparecieron dos jóvenes del barrio Las Colinas en Bogotá. Al día siguiente fueron presentados por los militares como muertos en combate en Chivor, Boyacá.

Por Lorenzo Morales, editor de Semana.com
Enero 15 de 2009

A Alexander Quirama Morales le gustaba pasar la tarde columpiándose en un pequeño parque del empinado barrio Las Colinas en la localidad de Rafael Uribe, al sur de Bogotá. Quirama, de 31 años, sufría de problemas mentales y vivía como un niño junto a su madre en el segundo piso de una casa minúscula sobre un barranco al lado del parque.


“Por sus problemas mentales no tenía un trabajo formal sino que hacía mandados, ayudaba a la gente a subir las cuestas del barrio con cilindros de gas o limpiando lotes.”, dice su hermano Héctor Quirama, un líder barrial que ha aspirado varias veces a edil de la localidad.

El pasado 16 de septiembre Alexander no regresó a su casa como de costumbre. La familia decidió esperar pues en el barrio varias personas lo vieron subirse a una camioneta de platón junto a otros dos jóvenes de la zona. El que se los llevó, al parecer, también era del barrio.

Sin embargo la familia fue contactada el pasado 1 de diciembre por la Fiscalía y el CTI para informarles que Alexander aparecía reportado como muerto en combate por el Ejército, el 17 de septiembre -apenas un día después de su desaparición- en la vereda Camoyo del municipio de Chivor, en frontera de Boyacá con Cundinamarca.

Junto a Alexander apareció también dado de baja por el Batallón Bolívar de la Primera Brigada con sede en Tunja, Nolbeiro Muñoz Gutiérrez, de 23 años, otro de los jóvenes que subió a la camioneta y quien vivía en una casa amarilla a pocos metros de la de Alexander. Muñoz era desmovilizado de las Farc.

Por los testimonios recogidos por las autoridades y las investigaciones preliminares de la Fiscalía, se cree que un tercer muchacho hacía parte del grupo y al parecer logró huir, pero esto no ha podido ser confirmado.

“Este nuevo caso evidencia un patrón de ejecuciones extrajudiciales, limpieza social e involucramiento y victimización de la población civil en el conflicto armado interno por parte de agentes corruptos de Estado, en connivencia con grupos al margen de la ley”, dice la Personería de Bogotá en la denuncia en la que alerta a las autoridades judiciales sobre estos hechos.

Vea aquí la entrevista en video con el hermano de Alexander

“Tenemos más denuncias y más información de casos similares pero estamos verificando antes de estar seguros que se trata de falsos positivos”, dijo a Semana.com el Personero Distrital, Francisco Rojas Birri quien aclaró que los móviles son idénticos al caso de Soacha; les ofrecieron salarios altos y otros beneficios, según las versiones de algunos familiares.

“La persona que se sospecha los reclutó aparentemente fue reconocida por varios testigos como alguien del barrio y se tiene información de que sigue realizando la misma actividad”, dijo a Semana.com una fuente de la Personería, quien ha hecho acompañamiento a las dos familias afectadas.

A cuatro cuadras del lugar donde vivían los dos muchachos queda un lugar conocido como “La cuadra del tango”, un “sitio de miedo” –como le dicen los mismos habitantes del barrio Las Colinas- en el que fueron ubicados muchos reinsertados de las desmovilizaciones recientes de grupos paramilitares y algunos de desmovilizaciones individuales de guerrilleros.

El Juez 41 penal militar que lleva el caso liberó la cadena de custodia por lo que se espera que los cadáveres lleguen a Bogotá en los próximos días. Hasta ahora los familiares sólo han podido ver fotografías de los cuerpos y reportes oficiales de las circunstancias en las que fueron encontrados.

“En el reporte que leyó el juez del informe del Ejército decía que mi hermano era un ‘reconocido delincuente de Boyacá’”, dijo Héctor Quirama.

Alexander, de 31 años, difícilmente podía ser un ‘reconocido delincuente’. En un reporte de la unidad siquiátrica del Hospital Meissen fechado el 29 de junio de 2005 queda constancia que Alexander sufría desde los 6 años de una desviación bipolar afectiva y por eso estaba bajo medicación de drogas siquiátricas fuertes como Sinogan, Lorazepam y Haloperidol, un antisicótico que se le da a los esquizofrénicos.

Sin embargo en las fotos que el Ejército entregó al reportarlo como muerto en combate, Alexander aparece junto a una ametralladora. Según el reporte en poder de la Fiscalía, Alexander recibió cuatro disparos en el pecho.

“Uno de los cadáveres aparecía con una de esas viejas carabinas que usaba la policía y el otro una subametralladora vieja como las que usaba anteriormente el F-2”, dijo a Semana.com el alcalde de Chivor, Nestor Sánchez, la primera autoridad civil en llegar a la escena del crimen a las 5:30 a.m. El Ejército le informó que se trataba de dos extorsionistas.

Chivor es zona esmeraldifera y antigua zona de influencia del desmovilizado Bloque Centauros de las AUC.

Por el asesinato de 21 jóvenes de Soacha y algunas localidades aledañas de Bogotá en casos de falsos positivos, a finales de octubre el gobierno realizó la mayor purga interna dentro del Ejército con el súbito retiro de 27 militares, entre ellos tres generales, cuatro coroneles y siete tenientes coroneles.

Actulmente la Fiscalía está investigando 716 supuestos casos de falsos positivos, de los cuales 40 se presentaron en el 2.008 y los demás en años anteriores.

Héctor espera ahora que el cuerpo de su hermano y el otro joven del barrio sean regresados a Bogotá para que continúen las investigaciones. Según él, su hermano fue engañado y espera que lo mismo no se repita con otras personas del barrio. “Era loco pero no bobo”, concluye.

Vea la historia en Semana.com

viernes, diciembre 26, 2008

Un mercado a cambio de un revólver

Viudas, ex militares, campesinos y pandilleros han entregado cientos de pistolas, fusiles y hasta granadas a cambio de mercados. Sin hacer preguntas, el padre Alirio López las recibe y las convierte en monumentos.

Por Lorenzo Morales, editor de Semana.com Jueves 18 Diciembre 2008

Desde el lunes y hasta el próximo viernes las iglesias de La Veracruz en el centro de Bogotá y Lourdes en Chapinero se han convertido en una armería improvisada donde cientos de bogotanos han ido a entregar voluntariamente sus armas de fuego.

A cambio de cada arma, el padre Alirio López, quien ha encabezado está iniciativa del distrito desde 1997, regala un apretón de manos que se siente como una bendición y un bono de 300.000 pesos para cambiar por comida en cualquier supermercado Cafam de la ciudad. A veces puede ser menos, si es solo munición o un cartucho, por ejemplo.

“Eso es para que se lo gaste en comida, nada de trago” le dice el padre a un sargento retirado del ejército que llegó hasta La Veracruz para entregar una pistola automática. El militar le explicó a Semana.com que a su edad no tiene sentido tener algo así. “Es un peligro para mi familia”, dijo.

Hasta el miércoles en la mañana el padre Alirio había recibido en la Parroquia de La Veracruz casi 90 armas de fuego, entre pistolas automáticas, rifles, revólveres, ‘changones’ y otras armas hechizas. También munición de todos los calibres. En Lourdes su gente recibió otras 67 armas de fuego.

En su oficina, a un lado cuelga un cristo y del otro tiene un baúl de madera repleto de fusiles de todos los calibres y varias pistolas ensartadas en un alambre, que parecen un rosario de arrepentimientos.

“Aquí recibimos a todo el mundo”, dice el padre Alirio. “Desde muchachos que llegan muy nerviosos y uno sabe que han hecho cosas malas con esa arma hasta mujeres viudas que quieren deshacerse de armas que han dejado sus esposos”.

> Galería: Así es una jornada de desarme con el padre Alirio López

Dentro del primer grupo está Antonio*, un joven pandillero del barrio La Cruces que se acercó para entregar una pistola automática 765.

--“¿Si entrego arma me piden nombre o algo?”, preguntó Antonio desde la rejilla que separa el corredor de la parroquia del escritorio donde un funcionario del programa de desarme registra las armas con una calcomanía y un número. No hay preguntas.

El joven llegó acompañado de su madre y dijo estar cansado de la violencia en su barrio. “Estoy aburrido de andar armado y con ganas de empezar otra vida”, dijo a Semana.com Antonio que tiene dos hijos y hace parte de una pandilla de 22 muchachos. Según él, sus compañeros no le creían que fuera a deshacerse de su arma. “Espero que este sea el empuje para que ellos hagan lo mismo”.

Pero no todas las armas que llegan han servido para agredir a otros. En la mañana, antes de Antonio, el padre Alirio recibió a una señora que traía un revolver negro y gastado. La señora le contó que necesitaba deshacerse de él, que estaba agobiada. Hace dos semanas su esposo se había suicidado con esa arma. “La gente, cuando entrega un arma, me dice que se quita un peso de encima”, comenta el padre.

"Hace poco llegué a la casa y vi a los niños que iban a ponerse a jugar con esta pistola. La envolví en papel periódico y la escondí pero tenía el temor que volviera a pasar", dijo una mujer que vino desde el barrio Kennedy a entregar un revolver calibre .38. Dijo que el arma era de su esposo de quien se separó hace nueve años.

El programa de recolección de armas se hace cada año por esta temporada desde 1997, inaugurado por el entonces alcalde Antanas Mockus. Desde entonces la Alcaldía ha logrado sacar de circulación 5.682 armas de fuego, 59.561 municiones y 621 explosivos, según el registro oficial del programa.

“De las cosas sorprendentes que hemos recibido este año está por ejemplo cable detonante y estopines para explosivos”, dijo una de las personas encargadas de evaluar el material que trae la gente. “También nos han traído granadas, morteros y hasta seis tubos de lanzacohetes”.

El año pasado, la gente entregó 864 armas, una cifra significativa si se tiene en cuenta que es casi la mitad de lo que ha incautado la policía por porte ilegal desde enero hasta septiembre de este año que suman 1.864. En la ciudad, según cifras de Medicina Legal, el 64 por ciento de los homicidios se cometen con armas de fuego.

Todas las armas recibidas hasta 2007 han sido fundidas y con ese hierro se hizo una escultura que será inaugurada el próximo 23 de diciembre a las 3pm en el Parque Tercer Mileno de Bogotá.

“Hay un cambio cultural importante”, explica el padre Alirio sobre le programa para el cual el distrito destinó este año 119 millones de pesos. “Si en 1994 la gente sentía que un arma le daba poder en la ciudad, hoy siente al contrario que es una fuente de inseguridad” .

El padre Alirio cree que si todos los alcaldes del país hicieran campañas similares habría una reducción notables del homicidios y la violencia.

*nombre cambiado

Vea aquí esta historia publicada en Semana.com

jueves, diciembre 18, 2008

Bogotá invirtió 24.000 millones en nuevos colegios que no arrancan














Tres megacolegios públicos están abandonados o a medio construir por disputas entre contratistas, interventores y la ciudad. 8320 niños de bajos recursos no tendrán acceso a esos cupos el próximo año.


Por Lorenzo Morales, editor de Semana.com

Martes 16 Diciembre 2008

Mientras la Alcaldía inaugura colegios en un lado de la ciudad, en el otro, varios proyectos de megacolegios se los come la maleza y el oxido. En total, el dinero invertido en estas obras suma más de 24.000 millones de pesos y hoy están paralizados por disputas entre contratistas, interventores y el Distrito.

Con estas tres obras paralizadas, más de 8.000 niños están perdiendo la posibilidad de tener un cupo en el colegio el próximo año.

El primer caso es el del colegio El Rosal en la localidad de Usme. Este ya está terminado, pero lleva más de un año abandonado debido a fallas en el terreno que se ha hundido cerca de 30 centímetros y hoy la loma amenaza con venirse sobre el colegio. La inversión de este colegio fue de 12.000 millones de pesos, según consta en el contrato. Tiene 36 aulas, biblioteca, coliseo, laboratorio y comedor escolar y es uno de los más grandes del Distrito.

Con este colegio se hubiera podido abrir para el próximo año 3.620 cupos para niños de la zona en dos jornadas.

El otro caso tristemente notable es el del colegio Ramón de Zubiría, en Suba. La obra, que apenas está desarrollada en un 20 por ciento, lleva paralizada cerca de dos años. Ese colegio costó 5.705 millones de pesos y buscaba darle cupo a 2.820 alumnos.

Otro colegio cuya construcción también está paralizada es el Libano II, igualmente en la localidad de Usme. El colegio está a mitad construido y desde el 24 de septiembre la obra está paralizada. El Distrito adjudicó la obra a finales de 2006 pero la licencia de construcción tardó. El costo es de 6.584 millones de pesos...
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Vea la galería de fotos con las obras abandonadas

Vea el video de dos colegios en Usme y Suba paralizados